
Las emociones y sentimientos son la norma en el ser humano; unos días se puede estar muy feliz, otros días triste… Depende de los eventos que se den a lo largo del día, la semana, el mes o el año, porque los estados de felicidad en la vida se traducen en momentos que fluctúan y, en general, todo es una auténtica montaña rusa. A lo largo de la historia han sido estos los que han hecho que evolucionemos: el miedo llevó a buscar seguridad, la curiosidad a explorar, aprender y descubrir e incluso el sufrimiento, por muy doloroso que sea, nos enseña a ser resilientes y también a evitar situaciones o personas que nos causan dolor. Sin embargo, hay veces en las que las emociones y sentimientos son tan difíciles de controlar que se nos escapan de las manos.
Durante muchos años, se estigmatizó a quienes sufrían una alteración en su salud mental, y las secuelas aún existen en la actualidad. Sentir un vacío enorme, tener pocas ganas de continuar o querer estar en un sitio sin sentir ni pensar —como si se pudiera ser un ser inerte— son estados imposibles, o muy poco probables, de controlar solo con la voluntad. A lo largo de nuestra vida, con quien más dialogaremos será con nosotros mismos, y podemos ser indulgentes con el resto y machacarnos de una forma brutal y tremendamente injusta. ¿El equilibrio es imposible? Quizá tratar de equilibrar esos diálogos interiores, transformarlos e intentar que se ajusten más a nuestra verdadera realidad sea el pilar básico en todo este “tinglado” de la salud mental.
Evidentemente, hay patologías muy graves que se deben a una combinación compleja de factores genéticos, químicos y ambientales que afectan al funcionamiento y la estructura del cerebro y que se deben abordar con una combinación de fármacos y apoyo psicosocial de duración prolongada o de por vida. Hay personas a las que les resulta fácil pensar en otra cosa y simplemente no estar tristes o ansiosos o estarlo solo en momentos que lo requiere, porque son emociones naturales que todos tenemos derecho a sentir. Pero para quien esta tristeza o ansiedad se vuelve algo crónico, no es nada fácil y pasarlo solo, o siendo juzgado por quienes le rodean, lo vuelve más difícil aún y a veces, simplemente podemos ayudar y estar ahí con ellos sin ni siquiera hablar. Y sobre todo, si sentimos un vacío o miedo enorme e inexplicable, no dudemos en acudir a los profesionales, que para eso están; una llamada, e incluso escribir por Whatsapp, puede marcar la diferencia y alguien puede ser nuestro “ejército de salvación”.
En la Biblioteca de Ciencias de la Salud, queremos unirnos a la celebración del Día de la Salud Mental y para ello vamos a exponer una pequeña muestra de la bibliografía con la que contamos, que va desde manuales técnicos y académicos, libros de divulgación y autoayuda práctica, ficción literaria, memorias y testimonios reales, hasta novela gráfica y cómics.
“Si mañana en la orilla te miran
los caimanes de la depresión
y la tierra te enfanga
y caen tus corazas,
quiero ser
tu ejército de salvación”
Love of Lesbian. (2024). Ejército de salvación [Canción]. En Ejército de salvación. Warner Music Spain.

















